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miércoles, 12 de febrero de 2014

Juventud, J. M. Coetzee

Youth: Scenes from Provincial Life II Youth: Scenes from Provincial Life II by J.M. Coetzee



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rating: 4 of 5 stars
Es una novela autobiográfica aparentemente construida con las notas de cuadernos o diarios de los años jóvenes del autor. Un bildungsroman: el descubrimiento de la hipocresía adulta, la soledad y de la vocación.


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domingo, 22 de noviembre de 2009

En Grand Central Station me senté y lloré, Elizabeth Smart

Elizabeth Smart, En Gran Central Station me senté y lloré. Cáceres: Periférica: 2006. (Largo Recorrido, 1). 155 pp. 17,50 €.


"A las brujas las quemaron en la hoguera, en toda Nueva Inglaterra, sólo por culpa del amor, sólo porque llevaban el aura del deseo satisfecho." Elizabeth Smart


Seguí el consejo del amigo Julián Rodríguez y acabo de terminar la extraña novela de Elizabeth Smart En Gran Central Station me senté y lloré, publicada en la cacereña Editorial Periférica.
Lo que primero llama la atención de este libro es su distinguido aliento poético y la excelente traducción y edición de Laura Freixas, quien completa la novela con un epílogo de referencias literarias y aclaraciones muy útiles en este volumen de rica intertextualidad. Partiendo de la referencia del título, trasunto de un salmo bíblico, toda la novela se sirve de la profusa tradición literaria anglosajona para relatar la pasión de un corazón atrapado en las trincheras de la cotidianidad y los convencionalismos sociales.

Publicada en 1945, la conexión vagamente autobiográfica del relato se mueve con la Segunda Guerra Mundial como transfondo histórico. De este contexto toma el tono épico y dramático con el que se relata esta pasión abrasada y abrasadora de una amante abandonada por un hombre casado con otra. Por su rebeldía contra los convencionalismos sociales, culturales, de género, de clase, colectivistas, y su rabiosa defensa de la individualidad con la que se revela la intimidad neurórica y obsesiva de la autora, se puede calificar de libro beatnik avant la lettre.

Dos fuentes principales parecen nutrir la estética de esta escritora: tradición y vanguardia. Por un lado, la tradición simbolista, romántica e isabelina que tan bien ha sabido rastrear Freixas en sus notas. Por otro, el conflicto generacional e histórico que suponía el cambio de una moral hipócrita por otra más sincera con los cuerpos y los deseos, ya se encuentra en el grupo literario de Bloomsbury. Cabe hacer un paralelismo entre la moral de Smart y la crítica de la moral victoriana realizada por autores como Lytton Strachey o Virginia Woolf. De este modo, vanguardia modernista y tradición alimentan por igual una expresión que se refugia en la pasión individual frente a la alienación colectiva. Creo que se puede interpretar este libro como una obra que se encuentra a caballo entre el modernismo inglés de entreguerras y la literatura de posguerra norteamericana de la New York School. De ahí la unicidad y rareza de esta mujer procendente de un país y un tiempo trasatlántico vivido entre Ottawa, Londres y Nueva York.

Este neorromanticismo recuerda mucho al nuevo romanticismo intimista y hermético de los años treinta y cuarenta españoles, tanto en España como en el exilio. La misma pasión y fusión de tradición mística, romanticismo y vanguardismo modernista se encuentra en los poemas de Cernuda, Aleixandre o en los de Carmen Conde. Esa dolencia por los placeres prohibidos, por las espadas como labios, esa ansia de la gracia y de mujer sin Edén aparecen igualmente en el texto de la canadiense. No creo que sea una mera coincidencia el interés de Altolaguirre y Smart por El Cantar de los Cantares. El amor, siempre más deseado que realizado, es la única respuesta compensatoria a la soledad, la alienación y el desarraigo de estos seres ahogados por una moral rala, miserable, aniquiladora en la guerra y en las facturas, en los matrimonios convencionales y en las estaciones de trenes.

Más allá de la historia banal de un encoñamiento imposible por un hombre, el texto trata de transmitir una pasión extraodinaria por la propia poesía, por lo que no podía expresarse con un lenguaje ordinario. La densidad metafórica convierte el libro en un largo y bello poema en prosa sensual y expresionista.

Junto a la poesía, el otro género que convive en el texto es el diario de escritor. En el cuaderno de la poeta se establecen los diálogos imposibilitados entre la voz narrativa y las cartas de su amado, o con la realidad extraña que no la entiende. Casi podemos leer la obra como el diario de un poeta, lo que dota a esta obra de una contemporaneidad asombrosa. Tal es así, que el cantante de The Smiths, Morrissey, se inspiró en este libro para escribir relatos de desesperación y rechazo como "What She Said", "Well I Wonder" y "Shakespeare's Sister".

Más que una novela que recomiende leer, este es un libro para releer, por denso, excesivo y hermoso. Si todos los textos de la colección que inaugura este volumen se mantienen en este nivel, sin duda, cumplirá lo que el propio título de la serie se propone: un largo recorrido de hitos literarios.

lunes, 23 de marzo de 2009

How to Solve Our Human Problems: The Four Noble Truths, by Geshe Kelsang Gyatso

How to Solve Our Human Problems: The Four Noble Truths How to Solve Our Human Problems: The Four Noble Truths by Geshe Kelsang Gyatso


My review


rating: 5 of 5 stars
Really practical and useful. Buddhism really is a practical way of solving problems.
The first part of the book is the explanation of The Four Noble Truths which are:

"You should know sufferings.
You should abandon origins.
You should attain cessations.
You should practise the path."

The second part is based on the advantages of practising the patience, avoiding anger and accepting suffering.

The appendix include a short explanation of the Mind's Buddhist conception and on meditation.
Very helpful book to bring inner and outer peace.





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domingo, 11 de enero de 2009

War is Beautiful, by James Neugass

War Is Beautiful: An American Ambulance Driver in the Spanish Civil War (The New Press) War Is Beautiful: An American Ambulance Driver in the Spanish Civil War by James Neugass


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Estuve en la presentación del libro en el Instituto Cervantes y en la NYU. Conocí al hijo del señor, muy majo. Es un diario de la guerra civil española en inglés. Estuvo perdido en un cajón hasta hace un año. Todavía no tiene edición en español. Lo comparan con George Orwell y Hemingway por su calidad. Una rareza.
Aprendí en la presentación que el autor era un poeta judío neoyorquino, además de conductor de ambulancias. Estuvo en el frente de Aragón. Su estilo es pulcro y cuidado.
En los momentos de mayor estrés o trauma, cambia de primera a tercera persona. Los presentadores del libro dijeron que era una forma de crear una distancia emocional de los hechos que le habían impactado de modo más duro.
Tengo un ejemplar, pero todavía pendiente de leer.


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Juventud, J. M. Coetzee

Youth: Scenes from Provincial Life II Youth: Scenes from Provincial Life II by J.M. Coetzee


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rating: 4 of 5 stars
Es una novela autobiográfica aparentemente construida con las notas de cuadernos o diarios de los años jóvenes del autor. Un bildungsroman: el descubrimiento de la hipocresía adulta, la soledad y de la vocación.


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sábado, 10 de enero de 2009

De los espacios cerrados, José María Cumbreño

De los espacios cerrados De los espacios cerrados by José María Cumbreño


My review


rating: 4 of 5 stars
Un feliz encuentro me hizo llegar a mis manos este libro de relatos que he leído de un tirón nada más llegar a casa. Creo que esto ya dice bastante del libro. La lectura es ágil y amena, y no pocas veces el tono irónico de los microrelatos me hizo soltar una carcajada o mantener la sonrisa durante largo tiempo. El libro se define en la solapa como un libro de relatos o de cuentos, pero en realidad es una reunión de varios géneros de micronarrativa que va desde el microrrelato, al poema en prosa, pasando por el aforismo, la greguería, la acotación teatral, la glosa, la cita, el relato de infancia, el apunte autobiográfico o diarístico, etc.

Se compone de seis secciones que bien podrían constituir libros por sus propia cuenta:

I-"El probador" es una serie de escenas que reflejan los espcios acotados en los que se desarrollan las sociopatías o psicopatías de la vida moderna.

II- "Memoria de las apariencias" es un poema sobre el teatro, tema o leitmotiv de todo el libro, dedicado a los escenarios y las máscaras de la vida contemporánea.

III- "Objetos" es una serie de definiciones literarias de cosas de la vida diaria y de sus relaciones e implicaciones emocionales, sentimentales o sociales. Casi una colección de greguerías en la tradición de Ramón Gómez de la Serna.

IV- "Las mujeres que viajan solas" es una sección o capítulo centrado en los problemas sentimentales de las parejas actuales, siempre con una mirada compasiva hacia el sufrimiento femenino y una denuncia soterrada de las inercias sociales más dañinas. Es una de las partes más interesantes del libro, pues junto al relato de microficción, se encuentran poemas en prosa, apuntes autobiográficos, relatos de infancia sostenidos por el hilo conductor de una colección de fotos o de libros. Literatura en puridad.

V- "Acotaciones" son eso, unas acotaciones teatrales que ya plantean por sí mismas un drama real o ficticio, vivido o por escribir.

VI. "Veinte calas en la historia de la pintura" son veinte anécdotas irónicas, paradójicas y divertidas en la tradición vasariniana de vida de pintores.



Un libro delicioso y muy recomendable lectura para un viaje en tren.


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El niño con el Pijama de rayas, de John Boyle

El niño con el pijama de rayas El niño con el pijama de rayas by John Boyne


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Lo estoy leyendo ahora y la mezcla de punto de vista infantil y el estilo literario de libro juvenil con el tema del Holocausto no me deja buen cuerpo. ¿Podría hacerse un libro para niños con contenido erótico? No, ¿verdad? ¿Dónde estarían entonces los límites de la obscenidad y de la madurez necesaria para soportarla?

No me parece un trato adecuado del tema. Los niños deben madurar, dejar de ser niños y entonces enterarse de las barbaridades que cometemos los adultos, pero no creo que deba forzarse el descubrimiento del espanto. La vida se encarga sola, no les estropeemos también la literatura.


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jueves, 8 de enero de 2009

7 Colores, Jon Arretxe

7 Colores 7 Colores by Jon Arretxe


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rating: 5 of 5 stars
Estupendo libro de historias cortas de viajes. Aparentemente anécdotas de los propios viajes trotamundos y aventureros del autor. En este volumen vienen asociacidos por una escala de colores que remiten a sentimientos humanos experimentados en soledad, la soledad del viajero: la pena, el miedo, la vergüenza, la soledad, el dolor, la emoción estética ante la belleza natural, la enfermedad, la transcendencia. Tiene un mensaje siempre comprometido con los débiles y marginados de toda sociedad, los enfermos, los viejos, las mujeres, los locos, los indígenas, los pobres, los trabajadores, pero también con la naturaleza. El libro es un viaje espiritual desde el vacío inerte de la sociedad occidental al vacío preñado de posibilidades e integral de las grandes tradiciones filosóficas de oriente (budismo, hinduísmo) y el animismo naturalista de las sociedades tribales actuales de las selvas americanas y africanas. Un libro bello en castellano, lástima de no saber euskera para leerlo en su texto original


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miércoles, 7 de enero de 2009

The Venus Project The Redesign of a Culture by Jacque Fresco

The Venus Project: The Redesign of a Culture The Venus Project: The Redesign of a Culture by Jacque Fresco


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rating: 5 of 5 stars
No sé si este libro es el mismo que se encuentra aquí:
http://www.thezeitgeistmovemen...

Yo he leído este pdf de la web, un folleto de 70 y tantas páginas en mi ebook reader de Sony. Me ha resultado un interesante proyecto utópico. Su enfoque racionalista, laico, científico y extrañamente anarco-geek de la tecnología me hace parecer simpático el tipo. Su imaginación del futuro ideal es apetecible.
Pero le encuentro dos pegas principales:
1) Ese tipo de ciudades, si se pudiera hacer, sería para construirlas en sitios como Australia o Canadá, o en grandes extensiones asiáticas y africanas. Veo complicado cómo se podría construir una ciudad con estos diseños en Europa. Y si se pudiera, por ejemplo, en medio de Castilla, ¿qué hacemos con el patrimonio histórico y cultural de las ciudades milenarias europeas y asiáticas? Es un proyecto visto desde la perspectiva de tipo que vive en una nación nueva, hecha de emigrantes y sin un fuerte patrimonio cultural como el de la India, China, los países musulmanes o los europeos, por decir algunas de las zonas culturales pesadas en el mundo. Destruir o abandonar una ciudad americana o australiana o africana no es una gran pérdida, porque no suelen tener mucho patrimonio. Pero no ocurre igual con otras zonas del
mundo.

2) Como propuesta pacifista y apolítica, no explicita cómo habría de darse el cambio cultural hacia esta sociedad idílica. Los medios para lograr el fin, vamos. Difundir la buenas nuevas de la ciencia y la técnica no será suficiente, me temo. El mercantilismo estatalista y el resto de tiranías subdesarrolladas no van a permitir un cambio tan radical. Si acaso en algún país se aventuraran a vivir así y demostraran vivir de modo más eficiente y el ejemplo cundiera... me temo que es una utopía hermosa, pero que todavía le queda bastante tiempo para ser llevada a cabo.
En cualquier caso, su defensa del tren magnético en detrimento del avión a propulsión me gustó, al igual que su defensa de las energías renovables.


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domingo, 19 de octubre de 2008

Vicky, Cristina, Bullshit



Para los que no hayan ido todavía a ver la última película de Woody Allen, Vicky, Cristina, Barcelona y todavía tengan curiosidad, que no la vean doblada, se perderían la única gracia que tiene la película, que son los diálogos locos entre el inglés y el español de Bardem y la Cruz. ¿Una metáfora de la resistencia del cine europeo a las producciones de Hollywood en un negocio cada vez más globalizado? Después de una sobredosis de barbitúricos, el personaje de Penélope, una neurótica que grita en español sin parar, tiene que escuchar el grito de Bardem en inglés diciendo "In this house, we speak English!". Secretos de la coproducción de un país en crisis económica, pero también identitaria, creativa y moral. Ya todos sabemos que el español es la segunda lengua de EEUU y la más vital.

Las reseñas gringas que he leído la clasifican de comedia romántica con personajes pintorescos. La verdad es que en lo último, el pintoresquismo, estoy de acuerdo. Si fuese asturiano o barcelonés estaría muy cabreado por retratar Cataluña y Asturias como si de la Andalucía inmortal se tratara. La escena del guitarrista de flamenco en Oviedo es patética y quien no sepa nada sobre Cataluña, tras esta película no sabrá que es una zona de España que tiene dos lenguas cooficiales. El personaje de Vicky, que supuestamente está haciendo un Máster en Cultura Catalana, no sabe español, y el catalán, no creo que sepa que exista. Eso sí, Juan Antonio (Bardem) es un pintor catalán nacido y criado en Asturias. Igual esto es lo único cierto de la película, porque el único que habla con acento catalán es el personaje del padre de Bardem, un viejo retirado en un caserío asturiano en la montaña.
El estilo desarrollado se asemeja mucho al de Rohmer, a lo Pauline en la playa. De hecho los paisajes que muestra son un tanto anacrónicos y anatópicos (¿flores en julio en un clima mediterráneo? ¿luz mediterránea en Asturias?) y pareciera que Cataluña en este film fuera algo entre la Provenza francesa y la Toscana italiana.

Lo de comedia romántica, pues a medias. La película no es más que una historia de ricos neoyorquinos durante sus vacaciones en España. No veo mucho romanticismo, sino más bien una crítica mordaz del precio que la burguesía estadounidense paga por las obligaciones de su clase, en especial las mujeres. Quieren libertad y aventura, pero eso es un lujo que sólo pueden permitirse a medias, o en breves dosis, si quieren conservar el matrimonio y los ingresos de los maridos de los que dependen.
Todo el mundo critica el personaje de Cristina (Scarlett Johannson) como el más soso y plano de la historia. Pero creo que es el más positivo de todos. Es el único personaje que está abierto a probar y experimentar y que toma sus propias decisiones sin arrepentimientos. Los demás son marionetas de sus neurosis. Vicky, la predecible y futurible aburrida ama de casa, se acerca lo justo al abismo de la bohemia para darse cuenta que pone en riesgo su bienestar burgués y que no está dispuesta a perder. Cristina experimenta un poco por libre, aprende y se da cuenta que no quiere prolongar de modo indefinido su triangulo amoroso con los españoles locos. Juan Antonio es un don Juan que está con todas porque no puede estar con la que quiere. María Elena es la doña Juana, y ahí quizás resida la ironía más fina de Allen al mostrar al macho subyugado por una hembra dominante, por muy loca que esté (ella le enseña a él y a Cristina los secretos de la creatividad y del amor). Este personaje es un tanto histriónico, pero es el mismo que ha hecho Penélope Cruz a lo largo de su carrera, así que lo borda. Y sí es cierto que es su aparición lo que hace que la película remonte el vuelo. El personaje tiene tanta fuerza, que es un claro contraste con las sosas niñatas neoyorquinas que dan título a la cinta. Barcelona en el título está por Cruz y el embrollo, pero también por esa realidad exterior a Estados Unidos que lo está sobrepasando en todos los ámbitos, económico, político, social y cultural. Claramente su proyecto de una globalización americana es un tiro que se escapa por la culata.
Creo que existe en Allen un cierto complejo de inferioridad por ser estadounidense. Se avergüenza de su país, de su cultura popular chafardera y la ignoracia de sus gentes en todas las clases sociales y claramente envidia la rica vida cultural europea. América es tan predecible, tan conservadora, que mira con envidia hacia una Europa creativa, cultural y socialmente mucho más avanzada que este país de tenderos sin raíces históricas. Envidia la sofisticación y la apertura de mente de los escandinavos en los sesenta, pero también ahora las de los españoles en el siglo XXI. La envidia queda resuelta con un cierre bastante conservador de la historia. Las vacaciones de estas chicas no han sido más que eso, turismo, una anécdota en medio de su presumible futuro de rutina en una sociedad de señoras de oficinistas con más o menos dinero, pero con un gran vacío en el alma. La imagen que proyecta de España es pintoresca, pero dice más de Allen que de España y sus gentes. Nos envidia y prefiere retratarnos como unos locos que dan demasiado poder a sus mujeres, beben demasiado vino y fuman y se preocupan tan sólo de vivir la vida de modo intenso y, por tanto, potencialmente peligroso. A Woody Allen le aburren terriblemente las señoras burguesas de Nueva York y sus ejecutivos, pero lo que más le aterra es que él también sea parte de ese mundo aburrido y predecible del dinero y el beneficio calculado.

lunes, 30 de junio de 2008


Jesús Ferrero vuelve con Las Fuentes del Pacífico (Siruela, 2008) a sus temas obsesivos, como la rivalidad entre hermanos o el lejano oriente que ya desarrollaba en su aclamada Belver Yin.

Intrépida novela de aventuras en los mares del sur, tiene historias de marinos y piratas, los perfumes y misterios de los puertos de Oriente y de las mujeres hermosas, y un gusto por la narración de aventuras clásicas muy entretenido.

La prosa está tamizada por una meditación poética y filosófica que dota a la aventura de un significado elevado, metáfora de la evolución de la civilización gracias al motivo de la masonería.

Lo más sugerente del libro quizás sean sus reflexiones sobre la colonización española de Filipinas y Cuba, del rastro que, para bien o para mal, España dejó en el Pacífico y en las rutas comerciales del siglo XIX.

España, o lo que es lo mismo, la obra de los españoles, siempre fue más que la piel de toro. Y sin embargo, entre traumas históricos (pérdida colonial, guerra civil, dictadura) hemos olvidado los aspectos positivos que aquella labor de dominio en ultramar pudo tener. Da la sensación que durante el siglo XX, España hubiera vivido tan solo de fronteras adentro, sin los vínculos que una vez la unieron al mundo de ultramar. Quizás sea esta novela un texto que busca reflejos en el pasado para una nueva apertura hacia afuera, en esta nueva fase neocolonial de esta mediana potencia en la que nos hemos convertido.

Pero sin triunfalismos, la historia es una tragedia.

¿Alguien conoce la gran novela española sobre la Guerra de Filipinas? ¿Está por escribirse?

martes, 24 de junio de 2008

Post Rural


Julián Rodríguez, en sus Cultivos (Barcelona: Mondadori, 2008) nos cuenta una novela autobiográfica que nunca publicó, unas memorias de infancia y juventud cuando todavía no se es viejo, una reflexión sobre la paradoja de ser posmoderno allá donde nunca llegó la modernidad. Personajes de un mundo "post-rural" llega a decir refiriendose a sus novelas. Los cultivos de Rodríguez tienen muchos injertos a modo de citas e intertextos, y, más que un taller de escritor, se muestran como un variado vivero de brotes de novela.
En las posibilidades abiertas está el acierto, pero también el peligro. Si los brotes del vivero no se transplantan, se corre el riesgo de dejar el terreno baldío. No basta con experimentar y apoyarse en numerosas guías: también hace falta salir fuera, trazar un huerto, regarlo, dejarlo crecer, expurgarlo y cosechar.
Julián es lo suficiente buen escritor como para no necesitar la cita explícita de otros autores, como para que se anime a tirar las muletas intertextuales que están de más y se lance a andar con su propio pie. Las tramas estaban ahí, faltó algo de acción, por muy peregrina que fuera. Más acá de las referencias externas, está la experiencia del extrañamiento en tierra propia que algunos compartimos. Curiosamente sus referencias vitales -Cáceres, 1998- me son muy familiares. También yo tuve a Isidoro Reguera de profesor de filosofía. No olvidaré una de sus clases en las que entró, miró por la ventana, vio el campo, miró a la clase casi vacía y dijo antes de tirar la tiza y marchar de nuevo: "¡Qué asco!" Es un gran filósofo, pero desde luego esa no fue la mejor de sus clases. No basta el título y la actitud, también es necesario batirse el cobre, dar la clase pese a todo, agacharse y coger las aceitunas. Al menos si lo que se quiere es aceite y cobrar a fin de mes de modo honrado.

¿Novela-blog? ¿Memorias-moleskine? En definitiva, una sucesión de reflexiones y apuntes de sentimentalidad y lírica dislocada... un poco en barbecho. Ánimo Julián, tienes historias por contar y puedes hacerlo bien, porque ya tienes el tono afinado. Ya conocemos tus gustos y lecturas, ahora danos la buena novela "post-rural" que estamos esperando. Sabes perfectamente que entre los barruecos de la dehesa también se puede empotrar un Chrysler en cemento armado. No nos digas lo que vas a hacer, hazlo. No nos pongas el video de la performance, actúa. Tus fans te pedimos que cojas el tractor y te pongas con los surcos, no te conformes con el barbecho y el subsidio.

jueves, 12 de junio de 2008

"Desgracia" de J. M. Coetzee



Disgrace, de J. M. Coetzee
La novela del premio Nobel sudafricano deja el final abierto y con una tenue esperanza en la posibilidad de adaptación al cambio, pero la verdad es que es un libro bastante duro, que plantea las contradicciones inherentes a la evolución vertiginosa de la sociedad post-moderna. En este caso es Sudáfrica y la situación post-Apartheid marca el conflicto mayor del argumento, pero existen en la trama otras luchas parecidas a las del resto del mundo: la convivencia, a veces complicada en algunos lugares, de un mosaico de razas y culturas no es ya patrimonio exclusivo del país africano, al igual que el hecho de la incorporación de la mujer a la esfera pública en igualdad con el hombre, la visibilidad y aceptación de las distintas orientaciones sexuales así como cierta pérdida de autoridad de las generaciones mayores. La sociedad postpatriarcal no ha eliminado los problemas de clase ni los conflictos, tan sólo ha cambiado el balance de fuerzas existente hasta entonces.
Lo más interesante de la novela, aparte del estilo descarnado y seco en el que se relatan lo sucesos, son los retratos morales que hacen cuestionarte preguntas que no tienen fácil respuesta y que demuestra la fragilidad humana en situaciones límite o críticas. Son personajes en evolución, complejos, genialmente delineados. En especial llama la atención el personaje que sostiene toda la trama. David Lurie es un profesor expulsado de la universidad por seducir a una alumna: no es simplemente un viejo verde terco y orgulloso, es también un hombre expulsado de toda posición preeminente en la sociedad por transguedir normas que son posteriores a su propia moral y educación; sin más familia que su hija, una mujer adulta que toma sus propias decisiones -equivocadas o no, pero libres- a lo largo de la novela tendrá que afrontar la perspectiva de la víctima del resentimiento racial y social contra el gran macho blanco.
Creo que la novela cuenta cómo el mundo cambia y las personas que permanecen ajenas a estas variaciones convulsas de la sociedad, caen en desgracia. Quien no entienda las complejidades de la nueva situación y las nuevas correlaciones de poder consiguientes corre el riesgo de quedar atrapado o impedido por fuerzas imprevistas en el camino. En efecto, no nos educaron para vivir en este mundo ni para que nos cambiaran las reglas a mitad de la partida, pero no queda otra opción que sobrevivir.
¿El personaje de Petrus es un trasunto de Mugabe, del racismo negro contra los blancos?

lunes, 9 de junio de 2008

El 68 que no pudo ser (por partida doble): “Campo de amapolas blancas” de Gonzalo Hidalgo Bayal



CAMPO DE AMAPOLAS BLANCAS
Hidalgo Bayal, Gonzalo
Tusquets Editores, 2008, 01 ed., Colección: Andanzas 660
ISBN: 978-84-8383-069-7
EAN: 978848383069
120 páginas
Rústica



Este interesante retrato generacional viene encastado en la tradición de las novelas de experiencias iniciáticas, los Bildungsromäne. Pulcramente escrita, con vuelos poéticos, por momentos, y con una visión tierna y comprensiva hacia los personajes. Entre éstos destaca, en especial, el personaje del viejo brigada de la Guardia Civil que enigmaticamente aparece en la segunda escena o capítulo. El epílogo de Luis Landero en esta re-edición de Tusquets es bastante revela las claves de lectura principales: entre las que me gustaría subrayar la maestría de la voz narrativa, que recuerda el tono (auto)irónico de las novelas picarescas -el precendente español del Bildungroman-.
Pero lo que más me ha interesado y quisiera destacar en esta entrada es la lectura sociológica o histórica de estos retratos de ficción de los hijos de la generación de la Guerra Civil, crecidos en Murania, un trasunto ficcional de la España rural del interior -Extremadura, principalmente, pero no sólo-.
Las amapolas blancas se me antoja como un símbolo de la imposibilidad o inexistencia del 68 en España, en especial en la parte del país más atrasada. A cuarenta años de los sucesos del mayo francés del 68, se está discutiendo acerca del significado de aquella revuelta juvenil y obrera que se extendió de modo transversal por todas las sociedades de la guerra fría: desde Checoslovaquia hasta San Francisco pasando por París. Son muchos los vectores históricos coyunturales que conformaron la revuelta o “revolución”, pero su carácter transversal a los dos lados del telón de acero y del Atlántico le da una dimensión generacional amplia y que se explica por la revuelta generacional contra los padres, la generación de la Segunda Guerra Mundial y creadora de la guerra fría. Se ha hablado acerca de si aquello fue revolución o revuelta, sobre si dejó huella o cambios en sus demandas utópicas, libertarias y algo fatuas.
A mí se me antoja no como rebelión, revolución o revuelta, sino como expresión hormonal de una evolución histórica lógica. La extensión de los medios de comunicación audiovisuales -el cine, la radio y la televisión-, del crecimiento de la sociedad de consumo y capitalista sólo hizo aumentar un cambio profundo en todas las estructuras sociales y culturales previas a estos cambios: de pronto las sociedades tradicionales y el orden tradicional en el que se asentaban se tambaleó por una fuerza histórica imprevista que rompía el criterio de autoridad del mundo adulto tradicional. Las modas y culturas juveniles, en Estados Unidos, desde el tiempo del rock and roll, los beatniks, los hipters, los hippies, las drogas... no fueron jamás una verdadera expresión de rebeldía, sino de afirmación de nuevas estructuras de poder que estaban minando las estructuras de poder de las sociedades tradicionales. En Estados Unidos, país sin historia, con un desarrollo capitalista de primera línea, fue el primero en sucumbir a los cambios históricos. La sociedad tradicional era más débil en este país construido sobre el mínimo común denominador de todos los emigrantes que precisamente, desde el siglo XIX y antes, querían dejar atrás sus sociedades tradicionales, estamentales, jerarquizadas según estructuras económicas “anticuadas”.
La revuelta de Praga -precisamente tan cerca del otro lado del telón, no precisamente en Siberia- se debió a que los jóvenes querían dejarse el pelo largo, tomar coca-cola y bailar rock and roll: aspiraban a equipararse a los patrones de consumo del capitalismo occidental, a la falsa libertad individual del consumidor en la sociedad de mercado industrial, la libertad de agitación y movimiento inane. Al igual que la liberación de la mujer, no llegó de la mano de la expansión de la conciencia política de la minoría feminista, sino de la imparable fuerza del mercado de consumo y su lógica de necesidades superfluas: para que la mujer pudiera consumir requería poder tener dinero que gastar sin trabas. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido una sujección, de otro tipo, de las mujeres a la nueva sociedad de consumo. Los trabajadores no pedían la propiedad de los medios de producción -al menos no la mayoría que se impuso-, sólo mejoras salariales que permitieran mejorar su poder adquisitivo. No libertad sexual, sino sexo de bajo coste, sin responsabilidad ni consecuencias: ni prostitución, ni matrimonio, ni maternidad, amor libre.
Las sociedades dejaron de impulsarse y controlarse mediante la coherción y el miedo y empezaron a ser contraladas por los nuevos poderes, a través del deseo, encauzado por la publicidad y el consumo desaforado. Mantenerse al margen de este proceso -el hippie, el punkie- no fue una verdadera rebelión, sólo la confirmación de la tendencia histórica hacia el individualismo radical.
Esta es la verdadera rebeldía y significado del 68: la aparición paradójica del individuo consumista, del anhelo de libertad de posesión de productos manufacturados y perecederos, la destrucción de cualquier verdadero sentimiento u organización colectiva. La libertad de los jóvenes, de las mujeres, de la clase asalariada, desde entonces, ha sido sólo "libertad" para tomar sus propias decisiones de consumo. El ecologismo tan sólo es la expresión de la mala conciencia y nostalgia rural de esta sociedad urbana del consumo compulsivo y excesivo que nos lleva al aislamiento y la autodestrucción. El 68 sólo fue una confirmación de la evolución histórica del capitalismo consumista y tristemente jamás tuvo la fuerza para que el mundo cambiara de base: tan sólo cambió la base capitalista, de una anticuada, a una más eficaz, organizada sobre el consumo individual y no colectivo. No sólo cambió de base en occidente, sino que fue el comienzo del fin del bloque soviético, del capitalismo de estado, una forma de organización económica, menos efectiva para la concentración de capital, que la neoliberal.
Toda esta evolución, vista desde el subdesarrollo extremeño -siempre presentado como epítome del español-, es la extraña paradoja que nos presenta Gonzalo Hidalgo Bayal en su novela: el 68 fue una doble revolución fracasada para nosotros, pobres subdesarrollados de tierra de emigración.
El primer fracaso fue general, porque el 68 realmente no fue nunca una revolución, sino la imposición de nuevas estructuras de poder sobre las anteriores, del capitalismo de consumo y acumulación financiera sobre el capitalismo de base agrícola-industrial, da igual privado que estatal, anterior a la Segunda Guerra Mundial. Los primeros que estuvieron preparados para asumir los cambios históricos imparables fueron los jóvenes que buscaban la playa bajo el adoquín y que acabaron de mayores adoquinando las playas.
El segundo fracaso fue que en las zonas atrasadas como Extremadura y, en general, la España franquista, la rebeldía era inane. La existencia del franquismo tras la guerra significaba la victoria pírrica de las fuerzas de la economía tradicional sobre las fuerzas de la economía nueva, del tradicionalismo frente a la modernidad capitalista.
Lo único que pudo hacer Franco y el sector sociológico que lo apoyaba fue retrasar la llegada de la fuerza histórica imparable de la modernidad capitalista de la sociedad de consumo. Finalmente no pudo retener el cambio por mucho más tiempo y llegó, como llega siempre todo a España, tarde y mal.
Este es el doble fracaso del que se hace eco Gonzalo Hidalgo en su novela: unos chicos que anhelaban consumir productos culturales según los estándares occidentales de la modernidad -novelas, televisión, cine, música pop, alcohol, viajes, drogas-, en una sociedad todavía atrasada y que vivía este cambio cultural como un desarraigo: físico a través de la emigración, pero también simbólico en el ámbito cultural, familiar, de la amistad y existencial. El consumo, la libertad de soñar con paraísos artificiales, donde no existe ni dinero, ni tiendas, ni ciudades es tan raro y extraño como una amapola blanca. Pero en donde existe o existía, tampoco podía llenar el vacío que dejaba el mundo tradicional que se dejaba atrás. La situación necesariamente ha provocado una visión irónica y desengañada, cínica y nostálgica a ratos, cuando no una sobredosis de drogas.

miércoles, 23 de abril de 2008

Stalags: porno y campos de concentración nazis en Israel


Para celebrar el sesenta aniversario de la creación del Estado de Israel aquí os dejo la introducción de un documental interesantísimo sobre el género literario pornográfico de los Stalags, novelas de consumo baratas que tuvieron muchísimo éxito en Israel durante los años sesenta, en especial durante el juicio de Eichmann, el nazi cazado por los servicios secretos israelitas. El argumento de estas novelas consistía generalmente de una descripción morbosa y fantasiosa de torturas realizadas en un campo de concentración nazi a oficiales británicos o americanos. Esto no sería tan raro si tenemos en cuenta que son mujeres alemanas, nazis, las que efectuaban las torturas de índole sádico-sexual. Generalmente el argumento se resolvía con la liberación o escape de dicho oficial u oficiales y la venganza de la humillación mediante la devolución de la violación a la oficial aria, cruel y super-sexy con su esvástica y sus botas altas de cuero. Cuesta creerlo pero esto es un hecho histórico.


El documental explora las motivaciones psico-sociológicas subyacentes a este fenómeno.
Obviamente se encuentra el hecho del trauma de los supervivientes de la Shoah y cómo lo vivieron los hijos de estos supervivientes, adolescentes en los años sesenta en Israel. De fondo se encuentra los complejos culpa interiorizados por las víctimas: la principal es la idea generalizada de que sólo los más fuertes, amorales, bellos, viles y colaborativos con el enemigo consiguieron sobrevivir al infierno concentracionario. El segundo es que muchas de las mujeres supervivientes, en especial las más jóvenes y fértiles, las madres de los adolescentes de los años sesenta de Israel, habían sufrido abusos sexuales a cambio de mantener la vida o algún tipo de ventaja -abrigo, comida, "mejores" trabajos o condiciones de habitabilidad o higiene-. Esto era un tabú del que no se hablaba en las familias y con el que crecieron los hijos del Holocausto en el ortodoxo Israel de los sesenta: sexo y violencia pertenecían al mismo campo cultural de los recuerdos reprimidos, ocultos y por tanto, en plena ebullición hormonal, fácilmente confundibles.
Al horror original se unía el espanto que producía semejante subproducto cultural.


Sin embargo, aunque los Stalags se prohibieron, se persiguieron y se intentó acabar con ellos, su huella permanece en la literatura oficial del Holocausto. La novela Casa de muñecas del escritor K.Tzernik, traducida a varios idiomas, incluído el español (Ediciones la llave, 2000), relata en clave de novela pornográfica las vivencias de una serie de mujeres judías forzadas a prostituirse para los oficiales alemanes en Auschwitz-Birkenau. Sin negar la realidad de los abusos sexuales del fascismo a los y las prisioneras, sin embargo, hay que señalar, como hace este documental, el legado perverso que deja este texto, que siendo esencialmente una ficción, se sigue leyendo como un testimonio real en todos los institutos de secundaria de Israel y como parte del canon de la literatura de la Shoah. No diferenciar entre literatura de ficción -pornográfica además- y literatura testimonial genera lecturas perversas -en un doble sentido, distorsionado e inmoral-.

Como en este caso, esta novela hay que entenderlo perteneciente al mismo fenómeno socio-cultural de los Stalags. Siendo horrible la violación y todo tipo de tortura sexual, que existieron, por supuesto, en los campos, equiparar esta novela morbosa con el resto del horror -la muerte industrializada, las cámaras de gas, las condiciones de todo el campo, puede llegar a suponer una cierta frivolidad relativa y una simplificación intolerable. Esta ficción pornográfica es una proyección de los deseos, miedos y traumas asociados a las relaciones de poder entre naciones, clases, géneros y orientaciones sexuales. Conocer esta serie de traumas y complejos colectivos da una clave de interpretación de la política de Israel con respecto a los palestinos en los guettos de Gaza y Cisjordania. La lógica sado-masoquista se encuentra en la distancia y los años que separan la Varsovia ocupada por los alemanes y la Palestina ocupada por los hebreos, el victimismo árabe frente al victimismo judío, frente a frente, en un bucle de abismos. Experiencia y fantasmas proyectados en la ficción de un Estado parcialmente creado como compensación sionista al Holocausto. Un horror justificando otro, en una espiral de deseo y violencia, de victimismo pasivo-agresivo.

Si la academia o el Estado de Israel cae en esta trampa de la ficción, no cabe extrañeza en que ocurran cosas parecidas entre gentes de moral más laxa o complejos parecidos. En esta época en la que el porno se convierte en cultura pop, se corre el riesgo de volver a deslizarse de nuevo por la pendiente de la banalización de la representación del mal. Sin ir más lejos, la banda de post-punk Joy Division tomó el nombre del grupo del nombre del barracón de prisioneras de la novela de K.Tzernik y existe todo un subgénero pornográfico sado-masoquista relacionado con los nazis -en comics, literatura, cine- con el marbete de Nazi Exploitation. Para aquellos que quieran saber más, la referencia más documentada es Withechapel, Simon, Kamp Kulture: A History of Nazi Exploitation, Creation Books, 2003.



Aquí os dejo un par de clips de la película y una entrevista con el director de la película, así como la página web oficial del documental:

http://www.stalags.com/





miércoles, 16 de abril de 2008

Body of War







Body of War is an intimate and transformational feature documentary about the true face of war today. Meet Tomas Young, 25 years old, paralyzed from a bullet to his spine - wounded after serving in Iraq for less than a week.

Body of War is Tomas' coming home story as he evolves into a new person, coming to terms with his disability and finding his own unique and passionate voice against the war. The film is produced and directed by Phil Donahue and Ellen Spiro, and features two original songs by Eddie Vedder. Body of War is a naked and honest portrayal of what it's like inside the body, heart and soul of this extraordinary and heroic young man.

http://www.bodyofwarmusic.com/
http://www.bodyofwar.com/

Parte de la banda sonora de este estupendo documental antibelicista se la debemos a Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam, quien se inspiró en esta historia para componer la siguiente canción:


NO MORE WAR

I speak for a man who gave for this land
Took a bullet in the back for his pay
Spilled his blood in the dirt and the dust
He's back to say:

What he has seen is hard to believe
And it does no good to just pray
He asks of us to stand
And we must end this war today

With his mind, he's saying, "No more!"
With his heart, he's saying, "No more!"
With his life he's saying, "No more war!"

With his eyes, he's saying, "No more!"
With his body, he's saying, "No more!"
With his voice, he's saying, "No more war!"

Yeah, nothing's too good for a veteran
Yeah, this is what they say
So nothing is what they will get
And there's no American way

The lies we were told to get us to go
Were criminal (?)... let us be straight
Let's get to the point where our voices get heard
And I know what I'll say

With his mind, he's saying, "No more!"
With his heart, he's saying, "No more!"
With his life he's saying, "No more war!"

With his eyes, he's saying, "No more!"
With his voice, he's saying, "No more!"
With his body, he's saying, "No more war!"

No more innocents dying
No more terror rising
No more eulogizing
No more evangelizing
No more presidents lying
No more war

With our minds, we're saying, "No more!"
With our hearts, we're saying, "No more!"
With our lives, we're saying, "No more war!"

lunes, 24 de marzo de 2008

Sputnik Mania





Ayer tuve la oportunidad de ver este documental, que recomiendo fervorosamente. Es un poco en la línea del "Mundo Viejuno" de Muchachada Nui. Posthumorismo algo macabro sobre los usos políticos que se hicieron en EEUU tras los lanzamientos de los Sputniks soviéticos. Comenzó una peligrosa carrera militar por el dominio del espacio mediante misiles. De fondo está el retrato del Presidente Ike Eisenhower, un viejo general de la Segunda Guerra Mundial y el gesticulante y bocazas Krushev. Una reunión de los dos mandatarios despejó los recelos mutuos que hubiera llevado a la destrucción del planeta. ¡Qué estúpidos somos los seres humanos! Esa vez hubo suerte de que al mando estuvieron dos viejos militares que conocían bien los costes de las guerras y tuvieron el valor de ponerse de acuerdo para que la paz prevaleciese. Eisenhower consiguió finalmente arrebatarle a los militares la dirección de la carrera espacial -llevada por el ex-nazi Von Braun- y crea la NASA, que con todo lo que se le pueda criticar, es al menos una agencia civil. Muy recomendable. Para más información, aquí pongo la web que contiene algunos clips de los mejores momentos del film.

http://www.sputnikmania.com/

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