martes, 24 de junio de 2008

Post Rural


Julián Rodríguez, en sus Cultivos (Barcelona: Mondadori, 2008) nos cuenta una novela autobiográfica que nunca publicó, unas memorias de infancia y juventud cuando todavía no se es viejo, una reflexión sobre la paradoja de ser posmoderno allá donde nunca llegó la modernidad. Personajes de un mundo "post-rural" llega a decir refiriendose a sus novelas. Los cultivos de Rodríguez tienen muchos injertos a modo de citas e intertextos, y, más que un taller de escritor, se muestran como un variado vivero de brotes de novela.
En las posibilidades abiertas está el acierto, pero también el peligro. Si los brotes del vivero no se transplantan, se corre el riesgo de dejar el terreno baldío. No basta con experimentar y apoyarse en numerosas guías: también hace falta salir fuera, trazar un huerto, regarlo, dejarlo crecer, expurgarlo y cosechar.
Julián es lo suficiente buen escritor como para no necesitar la cita explícita de otros autores, como para que se anime a tirar las muletas intertextuales que están de más y se lance a andar con su propio pie. Las tramas estaban ahí, faltó algo de acción, por muy peregrina que fuera. Más acá de las referencias externas, está la experiencia del extrañamiento en tierra propia que algunos compartimos. Curiosamente sus referencias vitales -Cáceres, 1998- me son muy familiares. También yo tuve a Isidoro Reguera de profesor de filosofía. No olvidaré una de sus clases en las que entró, miró por la ventana, vio el campo, miró a la clase casi vacía y dijo antes de tirar la tiza y marchar de nuevo: "¡Qué asco!" Es un gran filósofo, pero desde luego esa no fue la mejor de sus clases. No basta el título y la actitud, también es necesario batirse el cobre, dar la clase pese a todo, agacharse y coger las aceitunas. Al menos si lo que se quiere es aceite y cobrar a fin de mes de modo honrado.

¿Novela-blog? ¿Memorias-moleskine? En definitiva, una sucesión de reflexiones y apuntes de sentimentalidad y lírica dislocada... un poco en barbecho. Ánimo Julián, tienes historias por contar y puedes hacerlo bien, porque ya tienes el tono afinado. Ya conocemos tus gustos y lecturas, ahora danos la buena novela "post-rural" que estamos esperando. Sabes perfectamente que entre los barruecos de la dehesa también se puede empotrar un Chrysler en cemento armado. No nos digas lo que vas a hacer, hazlo. No nos pongas el video de la performance, actúa. Tus fans te pedimos que cojas el tractor y te pongas con los surcos, no te conformes con el barbecho y el subsidio.

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