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miércoles, 5 de febrero de 2014

La iniciativa @CashmobSPAIN invita a usar las #redessociales al #pequeñocomercio para evitar cierres de persiana



Me alegra enormemente saber que hay gente como mi amigo JJ Muñoz Lloret ayudando a dinamizar el pequeño comercio de modo solidario. El pequeño comercio tiene un gran aliado en las redes sociales para poder solventar la crisis que le azota.

Otra es que nadie vote gobiernos que los machacan con regulaciones e impuestos. Las PYME son el tejido productivo y mayor creador de puestos de trabajo de un país azotado por el paro como es España.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El oro y la soberanía del individuo

http://www.juandemariana.org/comentario/1584/oro/soberania/individuo/
16/10/2007 - Juan Ramón Rallo
El oro y la soberanía del individuo

El informe que acaba de publicar el Instituto Juan de Mariana, El patrón oro y la inflación en España (1972-2007), revela que desde finales de 1972 los precios se han multiplicado por más de 23 veces con respecto al oro, o dicho de otro modo, nuestra moneda, ya sea primero la peseta y luego el euro, ha perdido más de 23 veces su valor en 35 años.

Esta brutal depreciación de la moneda de curso legal, gestionada en régimen de monopolio por el correspondiente Banco Central, demuestra la absoluta ineficiencia de las autoridades estatales para mantener un dinero de calidad cuando éste no se encuentra ligado a ninguna mercancía que el mercado haya monetizado previamente.

Carl Menger ya explicó que el dinero es un proceso de selección empresarial en el mercado por la mercancía más líquida, esto es, aquella cuya utilidad marginal decrece más lentamente como se pone de manifiesto en su estrecho bid/ask spread. El oro fue elegido a lo largo del tiempo, y gracias a sus óptimas propiedades (su facilidad de transporte, almacenamiento y conservación, su enorme divisibilidad, ductibilidad, maleabilidad, no corrosividad, su escasez relativa, su homogeneidad, la dificultad de ser falsificado, su cualidad de metal precioso internacionalmente reconocido y ser imperecedero), como el bien más adecuado para servir como medio de intercambio y depósito de valor.

Si bien durante el siglo XIX y principios del XX, los gobiernos de todo el mundo rindieron pleitesía al oro, comprometiéndose a garantizar la plena convertibilidad de sus billetes con el metal áureo, a partir de la Primera Guerra Mundial trataron afanosamente de desmonetizar el oro para así tener pleno control sobre el dinero que manejaban sus ciudadanos. La utopía gubernamental siempre fue poder crear tanto dinero como quisieran sin que los individuos apreciaran envilecimiento alguno de la moneda y empezaran a demandar precios más altos, atesorar el valor en otras mercancías y a liquidar sus activos financieros para trasladarlos a otros países en lo que se ha venido a llamar "dinero caliente".

Si los ciudadanos aceptaban pasivamente el dinero que les imponía por curso forzoso el Estado, fuera cual fuera su calidad, la recaudación tributaria bien podría haberse sustituido por el incesante funcionamiento de las imprentas. El Gobierno gastaría tanto como quisiera sin dar nada a cambio y los individuos cargarían con las consecuencias en forma de carestía y privación.

El abandono de Bretton-Woods por parte de Nixon no sólo supuso la mayor suspensión de pagos de la historia, sino también la destrucción de los últimos lazos entre el oro y el sistema monetario internacional. Muchos economistas predijeron que si el dólar dejaba de ser convertible en oro, los precios del oro se hundirían ya que perdería su demanda monetaria. La realidad ha sido que desde entonces el dólar ha perdido ya más de 21 veces su valor con respecto al oro. Y es que el billete verde no es más que un pasivo del Banco Central en suspensión de pagos y, como todas las deudas que cotizan en mercados secundarios, cuando el emisor suspende pagos pasan a cotizar con un brutal descuento (en el caso del dólar ya supone más del 90% de su valor nominal).

Este continuo envilecimiento de las monedas cuyo único punto de llegada parece ser su repudio total y definitivo no es un proceso sin consecuencias. El dólar, el euro y todo el dinero fiduciario en general es un pésimo dinero, lo que significa que cumplen mal con las funciones que se espera que debieran cumplir.

El patrón oro las cumple a la perfección, ya que sus dos grandes ventajas son la estabilidad de precios y de los tipos de interés, lo que se traduce en que el poseedor de oro puede hacer gala de una doble y fundamental soberanía: la soberanía del consumidor y la soberanía del ahorrador.

Como consumidor puede elegir entre consumir y no consumir sin que por ello tenga que perder el valor. Si acude al mercado y no encuentra nada que le agrade, simplemente restringe su consumo sin que la inflación devore sus expectativas de gasto. Es el empresario quien tiene que captar el oro para recuperar su inversión inicial; o bien proporciona lo que el consumidor desea y cuando lo desea, o tendrá que vender al descuento.

Como ahorrador dispone de un mercado de renta fija donde depositar su dinero sin que la inflación consuma el nominal y, sobre todo, puede decidir entre invertir o no en los mercados de capitales. Si la rentabilidad que le promete la inversión es demasiado reducida, atesorará el oro, con lo que las empresas y los bancos tendrán que ofrecerle remuneraciones más elevadas para captar su capital.

El dinero fiduciario despoja al individuo de esta doble soberanía. El consumidor que no gasta hoy se ve forzado a invertir, a comprar productos que no desea o a soportar una pérdida en el valor de su dinero. No son las mercancías las que persiguen al dinero, sino el dinero a las mercancías.

El ahorrador tampoco puede negarse a invertir sus fondos en cualquier proyecto que proporcione una cierta rentabilidad –por pequeña que sea– que le permita compensar en todo o en parte la inflación. Los tipos de interés, gracias a la expansión crediticia del Banco Central, se mantienen lo suficientemente bajos como para emprender proyectos que sólo resultan momentáneamente rentables con cargo al señoriaje que sufre el tenedor de dinero.

Sólo quienes abandonan este perverso esquema fraudulento son capaces de beneficiarse del sistema. Los especuladores afines al poder político anticipan las variaciones del tipo de interés y se lucran con la disminución o el incremento del precio de los bonos y de las mercancías, desestabilizando aun más los precios y los tipos de interés y propiciando el ciclo económico.

Otros inversores más honrados y no relacionados con el Estado han logrado cubrir sus posiciones modificando la composición de su cartera de activos. Los saldos de caja y los valores de renta fija han perdido valor frente a una constelación de activos que van desde el propio oro, otras commodities transitoriamente monetizadas, la propiedad inmobiliaria, y, sobre todo, la renta variable de calidad.

Las acciones con valor y con respectivas de crecimiento son hoy una de las pocas alternativas exitosas al envilecimiento monetario. Pero aun así, por muy grande que sea su calidad, no pueden constituir un patrón monetario universal. Simplemente no hay suficientes y su distinta y variable liquidez las hace inapropiadas para el intercambio.

El oro sigue siendo, pese a todos sus detractores, la única alternativa para restaurar la soberanía del consumidor y del ahorrador en el mercado. El dinero fiduciario es sólo una garantía de depreciación permanente, de violación continuada de los derechos de propiedad de quienes crean la riqueza en una sociedad.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El dinero es deuda



Interesante vídeo sobre la realidad de cómo se crea el dinero. Más información en
www.moneyasdebt.com
www.paulgrignon.com
http://nosomostontosniciegos.blogspot.com/

martes, 14 de octubre de 2008

Subprime crisis by John Bird & John Fortune

My friend Marina passed me this video about the crisis, very funny!

domingo, 12 de octubre de 2008

10 preguntas sobre la crisis

10 preguntas sobre la crisis
MICHEL COLLON

1. ¿Subprimes ? El punto de partida es una verdadera estafa ya que los bancos occidentales han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de los hogares estadounidenses, diciéndose que si no eran capaces de pagar, les quitarían sus casas por cuatro monedas.

2. ¿Es sólo una crisis bancaria? No, en absoluto. Se trata de una verdadera crisis económica que ha comenzado en el sector bancario, pero cuyas causas son mucho más profundas. En realidad, toda la economía de los Estados Unidos vive a crédito desde hace 30 años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, el Estado se endeuda también por encima de sus posibilidades (para hacer la guerra) y se ha impulsado sistemáticamente a los ciudadanos a endeudarse, la única manera de mantener, artificialmente, un crecimiento económico.

3. ¿La verdadera causa? Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales no nos dicen nada. Y sin embargo, las subprimes no son más que la punta del iceberg, la manifestación más espectacular de una crisis de superproducción que golpea a los Estados Unidos, pero también a los países occidentales. Si el objetivo final de una multinacional consiste en despedir a trabajadores en masa para hacer el mismo trabajo con menos personas, si además se bajan los salarios por todos los medios y con la ayuda de los gobiernos cómplices, ¿A quién van a venderles los capitalistas sus mercancías? ¡No han parado de empobrecer a sus clientes!

4 ¿Es sólo una crisis de la que sobreponerse? La historia demuestra que el capitalismo ha ido siempre de una crisis a otra con, de vez en cuando, una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas, infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad, las crisis son también un periodo que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. Es lo que ocurre ahora en el sector bancario estadounidense, o en el caso de BNP que se traga a Fortis (y todo esto no ha hecho más que empezar). Pero, si la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida.

5. ¿Un capitalismo sobre bases éticas? Hace ciento cincuenta años que nos lo prometen. Hasta Bush y Sarkozy lo han hecho. Pero en realidad, es tan imposible como un tigre vegetariano. Y es que el capitalismo se apoya en tres principios: 1. La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino los multinacionales. 2. La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia. 3. El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios normales o razonables, sino una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva, como ya escribía Karl Marx: "Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen."

6. ¿Salvar a los bancos? Por supuesto, hay que proteger a los clientes de los bancos. Pero en realidad, lo que el Estado está haciendo es proteger a los ricos y nacionalizar las pérdidas. Por ejemplo, el estado Belga no tenía 100 millones de euros para ayudar a la gente a mantener su poder adquisitivo, pero para salvar a los bancos, ha encontrado 5.000 millones en dos horas. Miles de millones que nosotros tendremos que rembolsar. Lo irónico es que Dexia era un Banco Público y que Fortis se ha tragado un banco público que funcionaba muy bien. Gracias a ello, sus dirigentes han hecho negocios durante veinte años. Y ahora que la cosa no funciona, ¿se le pide a estos dirigentes que paguen los platos rotos con el dinero que han estado ganando y que se han guardado? No, se nos pide que paguemos nosotros.

7. ¿Los medios de comunicación? Lejos de explicarnos todo esto, fijan su atención en asuntos secundarios. Nos dicen que habrá que buscar los errores, a los responsables, combatir los excesos y bla, bla, bla. Sin embargo, no se trata de tal o tal error, sino del sistema. Esta crisis era inevitable. Las empresas que se están derrumbando, son las más débiles o las que peor suerte han tenido. Las que sobrevivan, tendrán aún más poder sobre la economía y sobre nuestras vidas.

8. ¿El neoliberalismo ? La crisis no ha sido provocada sino acelerada por la moda neoliberal de los últimos veinte años. Los países ricos han intentado imponer este neoliberalismo en todo el tercer mundo. En América Latina, como acabo de estudiar durante la preparación de mi libro Los 7 pecados de Hugo Chávez, el neoliberalismo ha sumido a millones de personas en la miseria. Pero al hombre que ha lanzado la señal de la resistencia, el hombre que ha demostrado que se podía resistir al Banco Mundial, al FMI y a las multinacionales, el hombre que ha enseñado que había que darle la espalda al neoliberalismo para reducir la pobreza, este hombre, Hugo Chávez, no deja de ser diabolizado a golpe de mentira mediática y de difamación infundada. ¿Por qué?

9. ¿El tercer mundo ? Sólo se nos habla de las consecuencias de la crisis en el Norte. En realidad, todo el tercer mundo sufrirá gravemente a causa de la recesión económica y de la bajada de precios de las materias primas que provocará la crisis.

10. ¿La alternativa ? En 1989, un famoso autor estadounidense, Francis Fukuyama, nos anunciaba el Fin de la Historia : el capitalismo había triunfado para siempre, nos decía. No ha hecho falta mucho tiempo para que los vencedores se estrellen. La humanidad necesita verdaderamente otro tipo de sociedad. El sistema actual fabrica miles de millones de pobres, hunde en la angustia a aquellos que tienen (provisionalmente) la suerte de trabajar, multiplica las guerras y arruina los recursos del planeta. Pretender que la humanidad está condenada a vivir bajo la ley de la selva, es tomar a la gente por imbéciles. ¿Cómo debería ser una sociedad más humana, que ofrezca un porvenir digno para todos? Este es el debate que tenemos todos la obligación de lanzar. Sin tabúes.

6 octobre 2008

Puedes enviar tus preguntas y comentarios a: michel.collon@skynet.be
Diversos artículos sobre la crisis (en francés) en :
El mecanismo de la crisis fue también explicado en mi libro Huracan (ed. Hiru)

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