domingo, 20 de marzo de 2011

La paz es el respeto al derecho ajeno: Sobre los ataques a la capilla católica de la Complutense

Acabo de leer el siguiente editorial en Libertad Digital que condena la agresión anticlerical contra la misa celebrada en la Universidad Complutense de Madrid el otro día. Condeno toda clase de violencia, incluída esta, que más que violencia o agresión en puridad, me parece una falta de civismo, educación y respeto: interrumpieron el culto, zarandearon al cura y se desnudaron en el altar. De entrada, digo con toda claridad que me opongo a todo inicio de agresión, la inicie quien la inicie.
    Pero dicho esto, quiero dejar bien claro que la primera violencia de todas es el establecimiento y mantenimiento de una capilla católica en una universidad pública dentro de un país aconfesional. Lo justo es que cada uno ejerza su culto, en libertad, en su templo, de su propiedad privada, no en espacios de propiedad pública. Porque si no, lo siguiente que veremos serán capillas musulmanas, protestantes, budistas, etc, pagadas por todos los contribuyentes y atacadas por la extrema derecha, por lo que volveremos a condenar el mismo tipo de violencia estúpida e intransigente. Lo justo, y lo respetuoso con las creencias de cada uno es que los espacios públicos estén libres de manifestaciones religiosas, y que éstas queden relegadas al espacio privado. Estoy seguro que este tipo de ataques no suceden en las univeridades privadas con capilla. El que va a esas universidades ya asume que en el precio que paga existe este servicio religioso y le parece estupendo que así sea. Nada que objetar. Pero los espacios públicos deben ser neutros para respetar la libertad de conciencia de todos, incluídos todos los credos y los que no tienen ninguno en particular.
Por eso, la postura verdaderamente liberal es la de:

1) rechazar toda iniciación de la violencia
2) permitir la libertad de culto
3) que este culto se haga en espacios privados y no públicos
4) que los cultos -al igual que los partidos políticos y los sindicatos- se financien con las cuotas y donaciones de sus seguidores y no con dinero público, extraído coactivamente a todos los contribuyentes, sean creyentes o partidarios de esas ideologías o no.
4) el liberalismo no se debe identificar con ningún credo en particular sino con la libertad de culto.
    Naturalmente ésta es una libertad individual y privada. El estado debe mantenerse neutral ante el hecho religioso. Yo me considero liberal-libertario y rechazo que los católicos liberales en lo económico pero no en lo social, se arroguen la exclusividad del liberalismo como suele suceder en medios como Libertad Digital y otros medios conservadores españoles. Yo soy partidario del capitalismo, del libre mercado y de la libertad de culto, que empieza, si es que admitimos que el Estado tiene que existir como un mal menor, con un Estado laico: separemos economía y estado, del mismo modo que hemos de separar religión y estado. Economía y religión son cuestiones privadas que deben tener al Estado lo más lejos posible. Idealmente el Estado no debería existir y así no tendríamos que enfrentar estos problemas, porque cada uno podría hacer lo que quisiera en su espacio privado. Pero ya que existen instituciones de propiedad y financiación pública, lo justo es que sean neutrales ante la religión. Es una violencia intolerante e intolerable que el Estado financie con los impuestos que yo pago, credos, ideologías y organizaciones con las que no estoy de acuerdo, sean religiosas, políticas, culturales o de cualquier tipo. Así, como decía Benito Juárez, fundador del Partido Liberal Mexicano, "el respeto al derecho ajeno es la paz".

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