jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Tienen los Walking Dead mente?

Me preguntan en casa si los zombies tienen mente mientras vemos la serie The Walking Dead en laSexta. En el momento, atrapado por la intriga de la ficción no pude contestar, pero ahora me animo a dejar esta reflexión en el blog. No, son figuras de la ficción. No existen de modo literal, los zombies o muertos vivientes. Lo vivo está vivo, lo muerto está muerto. Muerto viviente es un oxímoron, una contradicción racional y lógica en sí.

Los únicos muertos vivientes que existen son los residen en nuestra propia mente y son creados por nuestra memoria, que nos hace sentir como si estuvieran vivas, situaciones o personas o lugares o emociones o sensaciones que hace tiempo que murieron o pasaron. El zombie no es más que una metáfora que expresa nuestro apego, sufrimiento y dolor por el recuedo de las cosas muertas, por aquellas cosas o personas o situaciones que ya pasaron en nuestra vida pero a las que nos aferramos causando y causándonos dolor. En otras ocasiones se les llama fantasmas del pasado. Son proyecciones de nuestra mente no seres con mente.

Cuando lo fantástico aparece en la ficción está remitiendo a una expresión de la locura, de la neurosis en la que todos vivimos. Es una expresión de neurosis colectiva por la muerte de un época dorada que ya ha pasado. La aparición de fantasmas o seres sobrenaturales o de terror siempre ocurre en las épocas de crisis, de pérdida. Nosferatu, El Gabinete del doctor Caligari, y otros clásicos del terror aparecen en la Alemania de la República de Weimar, un momento de crisis total y anticipan el horror del nazismo. Del mismo modo, Godzilla en Japón es una sublimación de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki o la ciencia ficción americana de los años 50 (el monstruo del pantano, las invasiones alienígenas) son una proyección del miedo a ser infiltrados y conquistados por los comunistas. La matanza de Texas, Viernes 13, El exorcista, no se entiende sin la crisis del petróleo y la reconversión industrial de de finales de los setenta y principios de los ochenta.

Y así todo. Los Walking Dead no son más que la proyección del miedo a que nuestro cómodo Estado del Bienestar se venga abajo. Los muertos vivientes en los hospitales no son más que una proyección de la crisis sanitaria que vamos a vivir en una sociedad envejecida sin dinero para pagar una sanidad pública o pensiones para sus mayores.

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