miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Madrid, línea circular", poesía de madrileñismo universal.

      Recibo ayer una llamada inesperada de un buen amigo a quien hacía en Perú. Martín Rodríguez-Gaona me llama para comunicarme una buena noticia. Por haber sido cómplice en las gestiones del envío a concurso soy la primera persona a la que llama para informar. Ha regresado a España porque le han concedido su primer premio de poesía en España, el XXIX Premio de Poesía "Cáceres Patrimonio de la Humanidad", dotado con 6.000€ y edición en la prestigiosa editorial de poesía DVD para su inédito Madrid, línea circular. Se le nota en la voz la alegría y la emoción contenida.

Puedo decir que el premio es sobradamente merecido, pues se trata de un poemario que me consta está muy trabajado. Como debe ser la literatura de verdad, es un libro intenso. Se nota la enorme labor que lleva detrás. Condensa una década de observaciones, reflexiones y emociones en cada verso vivido por el hispano-peruano que estuvo afincado diez años en Madrid. Alguien que, me consta, literalmente ha dado la vida por la poesía, por su compromiso con la creación. Luis Alberto de Cuenca, miembro del jurado que ha concedido el premio, en declaraciones a la prensa hoy ha dicho que «rompe moldes [...] Es un libro que tiene un mundo personal muy consolidado, muy auténtico y muy concreto».

Lo personal, personalísimo e individual, podríamos decir, no cae nunca en mero autobiografismo, porque es un libro que trasciende lo anecdótico, dotando a la anécdota de arañazo en el vientre de la burbuja en la que Madrid, como epítome de toda España, Europa y el Mundo globalizado ha vivido esta última década. Un poemario para la crisis pero gestado en sus entrañas de esta primera década de crecimiento impostado. Hay perplejidad, hay denuncia, esperanza en la redención de un nuevo humanismo individual y libertario que es necesario que surja de vida falsa en que hemos vivido, que estamos viviendo. Sueño y pesadilla son las dos caras de una misma moneda, pero busca en el perdón y la generosidad una posibilidad para ser en este mundo de valores transmutados.

Formalmente, en efecto rompe moldes y se nota el pedigrí cruzado de este poeta transplantado desde tierras lejanas -la vanguardia peruana y la poesía beat americana- a la meseta urbana de Castilla. Martín es la confirmación de que, gracias a su esfuerzo y pese a nuestro cazurro establishment instalado en la capillita y la subvención, también en poesía hemos terminado asimilando la posibilidad de formas y fondos ajenos a nuestra ajamonada poesía.

No adelanto mucho del libro que he tenido la suerte de conocer en mecanoscrito, pero puedo decir que no tiene poema malo y alguno de ellos es de antología. Desde el fulgurante poema inicial suelto "Sombras alguna vez queridas vagan ebrias en silencio" hasta los últimos escritos en prosa en donde se contrasta de modo genial las biografías de los vanguardistas extremos y opuestos Giménez Caballero y Sánchez Saornil con la banalidad de los personajes del corazón (Pipi Estrada-La Piedra) podemos observar destellos geniales en sus poemas. Todo el libro se estructura en siete partes, que podrían considerarse niveles de profundización en la intrahistoria de la cultura y la sociedad española, madrileña de esta década primera de nuestro cosmopolitismo paleto.

Con permiso de Martín, y para terminar este breve,  os adelanto un poema, uno de los que más me han gustado porque lo considero explícitamente libertario en sus raíces de llamada a una vuelta al humanismo, a la defensa del individuo aplastado por el poder:



GRACIAS AL LEGADO DE SAN AGUSTÍN
Y AL DEL DOCTOR MÁXIMO, SANTO TOMÁS DE AQUINO

                                               La Ilustración nos rebaja a la categoría
                                               de individuo: Ora pro nobis, Pater Magnus.

A quienes comparan a la Iglesia Católica
con las sectas protestantes fundamentalistas,
               los reconozco
como personas, con dignidad
debida a la encarnación de Cristo.

La libertad concedida por el Estado
no es más que un simple taparrabos para el terror.
Te sugiero que seas coherente con tus ideas.
Es tu deber luchar por un mundo mejor: acábanos,
                tritúranos,
ataca el Poder Invisible y verás que ni Nerón,
ni Domiciano, ni Atila, ni el Gran Turco, ni Voltaire,
ni los Jacobinos, ni Stalin, ni Hitler, ni Plutarco
                Elías Calles o Manuel Azaña
pudieron contra nosotros. Quizá tú tengas mejor suerte.

Ante todo, coherencia y coherencia, a los liberales,
los rojos, los gays, los inmigrantes, las feministas, etc.
Háganme el favor: a este paso nos veremos dialogando
                 en las catacumbas.

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