jueves, 10 de diciembre de 2009

En la librería Alberti, un nostálgico impostor y un antinostálgico iluminado

Ayer vine feliz de reencontrar a viejos amigos en la librería Alberti de Madrid con la excusa de la lectura de poemas de dos de ellos, David Mayor y Juan Marqués. Leyeron algunos de sus poemas editados e inéditos y mantuvimos un diálogo, como todos los realizados en amistad, muy fructífero.

David habló del papel de la nostalgia en su poesía. Sobre todo de la nostalgia que más le divierte e inspira, la nostalgia de lo no sucedido, pero vivido en la vida alternativa de la imaginación, el mundo de los sueños y los deseos. Quizás de ahí su último interés en la creación de personajes de ficción en lo que escribe. David Mayor siempre, por fortuna, se encuentra En otra parte (Valencia: Pre-Textos, 2005. Col. "Poesía", 732). La poesía siempre se encuentra en otra parte distinta a los lugares comunes y trillados, en los desvíos de las palabras de sus caminos transitados. Para los que no conozcáis su poesía o dejo un ejemplo del libro en cuestión:

HELSINKI

Le dice que su ciudad favorita está más al norte de los ojos helados.
Lleva un vestido de flores rojas, el pelo negro recogido en un moño,
pintadas líneas de rímel como un maniquí de los sesenta.

Hazme sentir real, te doy un secreto para el oído:
el amor es un sueño de dos,
un implante añadido a lo que no eres.
Escríbelo en el mapa, para que no te pierdas.

Él contesta que nunca hace planes,
que se baja en Gregorio Marañón,
que le acompañe si quiere.

-o-

Juan Marqués, partidario pudoroso de la eliminación o atenuación del yo biográfico en la poesía, nos ofreció la lectura de su último libro inédito y de sus libros publicados. Detractor del subgénero paratextual de la Bio-bibliografía, no se da cuenta que la suya aparece en forma de lista de autores de la colección granadina dirigida con maestría por Trapiello: la Veleta (Juan Marqués, Un tiempo libre, 2008). Los bajitos siempre vemos más largo cuando nos subimos a hombros de gigantes y este es el caso. Poeta ilustrado e iluminado, alimenta su creación de la contención de la dicción japonesa y del asombro ante el mundo del mejor Juan Ramón o Jorge Guillén. Como poeta antinostálgico, hizo apología del presente en un hodiernismo muy a lo Salinas. Magnífico principio para un poeta:

PRINCIPIO

NO finjas que no sabes
que este minuto en el que todo cambia
es diario pero es irrepetible.

Sé valiente y levanta la cabeza:
acepta lo que ves
y agradece la vida mientras puedas.

Es el amanecer sobre la tierra,
y es la primera vez.

Lo has visto. Lo has perdido. Lo has ganado.

-o-

No se me ocurre mejor lectura para alumbrar una fría y oscura noche de diciembre. Gracias Juan por iluminarnos.

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